El Trazo de la Cabecera Municipal de Jilotepec

Por Esteban Sánchez Núñez, Cronista Municipal

Como se menciona en un artículo previo, una vez consolidada la Colonia, las comunidades y pueblos de Jilotepec tuvieron “identidad”, por utilizar una palabra que defina al grupo poblacional focalizado en algún punto geográfico del vasto territorio que ocupaba.

En este contexto, la reducción o congregación de la población aborigen, en un principio, no encontró mayor resistencia, ya que como antigua cabecera política, centro religioso y comercial, Jilotepec formaba una especie de núcleo urbano principal. Una vez reducidos y congregados los grupos nativos, se procedió al trazado del pueblo. Nuestro municipio, como todos los pueblos indígenas y españoles, fue planificado a la usanza castellana, es decir, con calles longitudinales y transversales, en proporción geométrica, como un sistema regular de cuadrícula.

En el caso de nuestro pueblo, la iglesia y el Convento de San Pedro y San Pablo quedaron al Sur-Oriente del centro urbano; las casas ‘reales’ o del gobierno civil se ubicaron alrededor de una plaza, con una fuente y una picota. Las casas de común del pueblo o macehuales se distribuían en ‘cuadras’ o ‘manzanas’. Más tarde, el poblado se dividió en barrios que aún persisten en la periferia.