El Toponimio o Jeroglífico Toponímico de Jilotepec

Por Esteban Sánchez Núñez, Cronista Municipal

Como sabemos, Jilotepec es una palabra de origen náhuatl, que a los largo de su historia, ha sido escrita de variadas formas. En algunos textos de la Época Colonial puede encontrarse como Xillotepec o Xilotepec (con una sola “l”); en otros casos, Xillotepeque y Xilotepeque; incluso, Gilotepec (Brambila, 2019). No obstante, a partir de 1872, el nombre deja de escribirse con “X”, para quedar definitivamente como Jilotepec (con “J”), tal como se conoce actualmente. El nombre se compone de los vocablos, “Xilotl” (Jilote), nombre que se le da al elote cuando aún está tierno y no puede ser comestible. Se refiere al grano blando y lechoso; Tepetl (Cerro), y Co, (En). Entonces, pude traducirse como “En el Cerro de los Jilotes”.

En este contexto, el Toponimio o jeroglífico toponímico de Jilotepec, está representado por un cerro con dos elotes tiernos en la parte superior. Se reconocen los elotes o mazorcas tiernas por los cabellitos que brotan de las puntas, los cuales, son de colores amarillos y rojos. De acuerdo con el Códice Mendocino (o Mendoza), los colores originales del glifo son: verde en el cuerpo que representa el cerro; las hojas que cubren el elote del lado izquierdo son amarillas, mientras que las del lado derecho son rojas, siendo la base compuesta por una franja amarilla y otra roja.

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